León XIV en Francia (III)

 

                Uno de los actos inolvidables de la visita a París de León XIV fue su discurso en la sede de la UNESCO ante 1.400 personas. Un discurso riquísimo en conceptos y enjundia moral: fragilidad del hombre, historia común, don y mercancía, cultivo de la tierra y destrucción, la guerra y la paz, progreso e ideología, educación y verdad,  la inteligencia y las máquinas, la dignidad de las personas…

Miquel Iceta, embajador español en la UNESCO, no creyente, secretario de laicidad del PSOE, elogia sin reservas la presenta y el discurso del papa: Más allá de ser el Papa, lo que dice conecta con el mundo, con las preocupaciones de hoy y con las labores que entre todos  tenemos que emprender. En estos momentos en los que el mundo está tan revuelto, tan desconcertado y buscando sentido, no hay otra figura como la del Papa para marcar un mensaje, una orientación y también traer esperanza.

Desde el punto de vista social, cree Iceta que el mensaje del papa, el mensaje evangélico, tiene total actualidad y nos pone a todos frente a un espejo: ¿Somos capaces de ser  esas personas buenas que buscan construir una sociedad mejor, es decir, más justa. en la que tengan igual libertad, igual dignidad, Esa es la pregunta. (…) Lo que espero es que la polarización política, social o económica nunca nos haga perder de vista esa radical igualdad, esa radical dignidad de todos los seres humanos, que es precisamente el eje del mensaje del Papa. 

Al hablar de los grandes debates sobre la laicidad que se tienen en Francia en estos momentos, el embajador español piensa que la respuesta está también en el mensaje papal: Si nos consideramos todos iguales, si nos respetamos, si consideramos que todos tenemos igual dignidad, las diferencias de color, raza, religión o las diferencias políticas no deberían ser insalvables. En España hemos avanzado bastante en laicidad, ero laicidad, pero laicidad no significa borrar las religiones. La laicidad es respeto.

La XXX Cumbre Iberoamericana

 

                 No han podido ser peores las fechas en que se ha desarrollado la  XXX Cumbre Iberoamericana, para que haya pasado de largo para muchos medios informativos españoles, exclusivamente dedicados a la política interna tras la dimisión de Puente o, por excepción en política internacional, a la derrota de Trump.

Con todo, se han coronado los 36 años de estos singulares encuentros de los 22 países iberoamericanos en la XXX Cumbre de Madrid con los mejores honores y en los mejores lugares, como el Teatro Real, el Palacio Real y la Galería de las Colecciones Reales. El que no hayan asistido las primeras figuras de México y Brasil, por razones no bien explicadas, no ha quitado ni sustancia ni esplendor a tan importante acontecimiento. Un rey, diez jefes de Estado, presidentes de repúblicas, tres vicepresidentes, varios cancilleres, algunos ministros y embajadores son una  digna representación política, que pocas veces se logra.

Tampoco los acuerdos alcanzados, en un momento de gran división política entre los Estados miembros, son cosa menor:  Acuerdo para relanzar la cooperación existente. Red contra los desastres naturales. Alianza para la administración de la Inteligencia Artificial. Carta de movilidad académica. Carta de cuidados. Cualquier progreso en cada uno de estos puntos vitales es mucho.

Los discursos de los anfitriones, Felipe VI y el presidente del Gobierno han estado en su punto y han sido excelentes.

Me quedo con una cita de la primera Cumbre en Guadalajara (México), en 1991, traída a colación por el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz: No hemos venido a pedirle cuentas a la historia, sino a reconciliarnos con ella. 

Protervia

 

                        Lo que me parece más criminal en el caso de los responsables políticos de las dos catástrofes de Adamuz y de Urda es la suplantación -no encuentro una palabra mejor- de los técnicos `por los políticos, por puro interés ideológico, partidista, económico y personal. Me parece la degradación mayor del servicio político y, al mismo tiempo, la peor de las violaciones, egoístas y rastreras del progreso, entendido como concepto y como realidad.

Sé que no es la primera vez que esto sucede, pero es sin duda la última, y tal vez la más aparatosa, después de conocidos los casos de Ábalos, Koldo y Cerdán, y compinches, y del ministro del ramo, Oscar Puente.

Tampoco encuentro otra palabra mejor para definir la actuación del ministro y la de su presidente que la que encabeza esta entrega: protervia: marchar hacia adelante pisoteando y arrasando con lo que hay o avanzar a ciegas empujando con violencia.

  • Escrito esto unas cuantas horas antes de la sorprendente dimisión del ministro, cuando todo parecía lo contrario, tengo que relativizar y moderar el último párrafo, en lo que Oscar Puente, a la espera de conocer mejor el origen y la calidad de la dimisión voluntaria o de la destitución (¡que no cesión!) involuntaria, imperativa, vicaria o condicionada.

León XIV en Francia (II)

 

 

                                              Por la tarde del viernes, día 25, en la catedral de Notre- Dame, devastada por un incendio en 2019 y reabierta e diciembre de 2024, tras una ingente y exigente restauración, pronunció el papa uno de sus discursos más contundentes y de marcado acento espiritual: La reconstrucción de la catedral ha sido la ocasión de un encuentro que ha ampliado los espacios de acogida y participación más allá de las fronteras de la pertenencia eclesial.

La Iglesia en salida y no como refugio, como espacio de acogida, como revelación y sentido para todos, comparada con la célebre catedral,  fue el quicio de su hermoso discurso. Por la noche en el Stade de France en el departamento de Seine-Saint Denis, abarrotado por 80.000 jóvenes, testimonios de artistas y celebridades se sucedieron antes de la llegada de León XIV para la vigilia de oración. Un espectáculo de luz ,sonido e historia repasó la vida de los cristianos de Francia, desde Clodoveo hasta nuestros días, pasando por Juan de Arco y los grandes santos y fundadores de órdenes y Congregaciones religiosas, que entusiasmó a los presentes y al mismo papa, que se dirigió vehemente a los jóvenes de toda condición, muchos de ellos neófitos y catecúmenos de todas partes del país, una de las novedades más esperanzadoras en la Francia del laicismo oficial.

La mañana del  sábado, día 26, en el Instituto Católico de París, el papa se reunió con la Asamblea sinodal provincial de París y su región para tratar precisamente sobre el catecumenado de jóvenes y adultos, fenómeno completamente inédito en todo el país, que  el pontífice calificó de tesoro que se ofrece a la Iglesia de Francia.

No pudo faltar la visita papal a uno de los muchos centros de la Iglesia en favor de emigrantes, discapacitados, enfermos, olvidados… Representantes de todos ellos se dieron cita en la Maison Bakhita, en honor de la santa sudanesa, hija de esclavos. Nadie es tan pobre -dijo el papa- que no tenga algo  que dar, ni tan rico que no  tenga algo que recibir. Solo hay vida en abundancia allí donde los límites de cada uno se abren a la misteriosa presencia de los demás.

Esa tarde, por fin, en la gran plaza de la Concordia de París, a donde el papa llegó en su papa-móvil  durante dos kilómetros por los Campos Elíseos, aclamado por millares de gente, se celebró una misa solemne con la asistencia de 800.000 personas. El papa insistió en su homilía en la búsqueda  del sentido  y en la herencia de la larga y hermosa historia santa de Francia: Y remató: No guardéis para vosotros esta fe en Jesucristo, sino dejad que se desborde para llevar la esperanza allí donde reinan el desaliento y la sequedad espiritual.

El genuino Don Juan Tenorio

 

                              Veo algunas películas, o fragmentos de ellas, sobre el Tenorio -la obra de teatro tradicional de estos días durante más de un siglo-, que son muy inferiores a la obra original de Zorrilla, inspirada en la de Tirso de Molina, El condenado por desconfiado (s. XVII).

Las dos son obras teológicas y populares, cuyo quicio es la fe en la salvación del hombre por la misericordia de Dios. Si el ermitaño Paulo de la segunda se condena por haber dudado de esa piedad divina, y el criminal Enrico se salva por haber creído en ella y por el amor a su anciano padre, en el  Don Juan Tenorio de José Zorrilla, el hijo del Comendador y raptor de la novicia doña Inés se salva en el último minuto por intercesión de su amada y por haber aprovechado el punto de penitencia que le tendía la misericordia divina: que el amor salvó a don Juan / al pie de la sepultura:

Clemente Dios, ¡gloria a tí!
Mañana a los sevillanos
aterrará el creer que a manos
de mis  víctimas caí.
Mas es justo, quede aquí
al universo notorio
que pues me abre el purgatorio
un punto de penitencia,
es el Dios de la clemencia
el Dios de Don Juan Tenorio. 

                                 (Cae Don Juan a los pies de Doña Inés  y mueren ambos. De sus bocas salen sus almas, representadas con dos brillantes llamas que se pierden en el espacio al son de la música. Cae el telón).

León XIV en Francia (I)

 

                           El reciente viaje del papa a la laica Francia, después de veinte años, ha sido otro éxito importante tras el triunfal viaje por España, y ha movilizado a muchedumbres insólitas en París, en Lourdes y en Metz.

En el palacio del Elíseo, nada más llegar a París, León XIV habló a políticos, diplomáticos y  sociedad civil de las ricas raíces cristianas de Francia, de la diversidad de orígenes de sus habitantes y de las distintas pertenencias culturales y religiosas llamadas a convivir y a contribuir a la construcción de la sociedad, justo en las antevísperas de las reñidas elecciones presidenciales.

Otro de  los temas, que tampoco estuvo ausente, fue la vida en todos sus tramos, asunto candente en el país vecino tras el intenso debate en torno a la eutanasia, aprobada por fin en la Asamblea Nacional. El papa recalcó la importancia de la protección de la vida de toda persona humana  y denunció las posibles derivas de un uso desvirtuado de la ciencia y la tecnología, como las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos o la oferta de una muerte programada.

Tampoco podía faltar la mención de la inteligencia artificial, uno de los grandes centro de interés de su pontificado, cuando recordó la necesidad de seguir formando hombres libres, responsables de sus actos para evitar convertirnos en los amos de un paraíso de las máquinas, retomando la frase del gran Bernanos en Francia contra los robots.

Tras la calurosa bienvenida oficial, León XIV recorrió en el papa-móvil las grandes arterias parisienses, en un recorrido animado en varios puntos por músicos y fieles, que en número de 300.000 en todo momento acompañaron al pontífice, en un estallido de fervor popular, como pocas veces se ha visto en Francia.

«No me lo ha pedido el presidente»

 

                        Es la excusa principal para no dimitir del ministro de Transportes, Oscar Puente, este gamberro de la política y pésimo ministro del ramo.

¡Como si no existiera responsabilidad política y moral en el susodicho ministro, cuya dimisión pide a coro todo el país!

Ahora bien, mucho mayor irresponsabilidad es la del irresponsable sin escrúpulos -definición de El País, de 2017-, que no ha destituido (¡no cesado!) a su ministro, compadre y compinche de tantas tropelías.

Los muertos en la tragedia ferroviaria de Urda

 

En la incineración del cadáver de uno de mis primos más queridos, he recordado a los muertos en la tragedia de Urda y también a ellos he dedicado un breve poema recitado allí mismo, que comienza así:

                          Si Jesús resucitó,
                            nosotros resucitaremos

                            con mejores cuerpos y almas
                             de los que tenemos.

                                     Sabios y santos lo creyeron y lo creen
                             también nosotros lo creemos.

                                                                                               ( … )

Ay, Pradales de mis prados…

 

                         Leo unas declaraciones del lehendakari Pradales en su periódico vizcaíno sobre los vandálicos, terroristas sucesos de anteayer en Bilbao, donde volvió a oírse el fatídico grito de Gora Eta, y  donde tan grande era el volumen de las llamas , que la noche de Bilbao parecía de día. Este buen hombre, que se asombra de lo ocurrido, que sabe que se trata de grupos organizados y violentos, que conoce muy bien la tradición salvaje de cercanas siglas vascas, viejas y nuevas, que tanto daño han hecho a Euskadi y a toda España…, pasa rápidamente, como si fuera un extraño, sin la menor autocrítica por todo lo hecho y sobre por todo lo dejado de hacer, y se pone a hablar de seguido sobre los peligros de la derecha y ultraderecha en un futuro próximo.

Este buen hombre, incapaz hasta de llamar ultraizquierda a Bildu o Sortu, socios leales de su Gobierno para todo lo que sea cultivar el soberanismo, camino del independentismo, pondera una y otra vez el riesgo de una posible victoria del PP-VOX y de las probables y negativas  consecuencias para la identidad de Euskadi. Vuelve la burra al trigo: a lo de siempre, a la rutina, a lo fácil, a lo falsamente progre, al programa sanchista, que tan bien les ha ido yendo, ya veremos hasta cuándo…

Qué inanidad y qué vacío. Qué falta de visión política y moral . Qué ausencia de coraje y hasta de sentido común…